Kanagawa - Reseña del juego de mesa
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Kanagawa – Reseña del juego de mesa

A tan solo a unos kilómetros de Tokio encontramos Kanagawa, conocida por la pintura del maestro Hokusai quien ha decidido abrir una escuela en la que enseñar su arte a los alumnos. Los intrépidos estudiantes que deseen ampliar sus conocimientos y seguir los pasos del Gran Maestro cogerán sus pinceles para plasmar en sus lienzos aquellos paisajes, animales o edificios que les inspiren para ser dignos de los diplomas del viejo Hokusai. Bienvenidos a la reseña de Kanagawa.

CÓMO SE JUEGA A KANAGAWA

Colocaremos en el centro de la mesa el tablero de escuela y los diferentes diplomas ordenados por número y color.

Repartiremos a cada jugador una loseta de jugador inicial y dos pinceles. Además, al jugador inicial le otorgaremos el peón de Gran Maestro y de Asistente.

Una partida se desarrolla a lo largo de diferentes rondas compuestas por los siguientes pasos:

1. Las enseñanzas del maestro.

La persona que tiene al Gran Maestro (jugador inicial) cogerá un número de cartas de Lección igual al número de jugadores y las pondrá sobre la primera columna del tablero de escuela.

2. Seguir formándose o pintar lo aprendido.

Si un jugador opta por seguir formándose pasará turno sin tomar cartas del tablero, esperando a que se añadan cartas en las escuela y arriesgándose a que otro jugador coja las cartas que quería.

Si el jugador decide pintar, poniendo en práctica lo aprendido, hará lo siguiente:

– Elegir una de las columnas de cartas y añadirlas al estudio y/o a la pintura.

     · Añadirlas al estudio: Se superponen dejando a la vista la zona de estudio. Otorgan nuevos conocimientos y efectos inmediatos.

         · Añadirlas a la pintura: para ello hay que hacer coincidir el color sobre el que está situado un pincel y el color de la carta que se va a añadir a la obra.

Para poder mover los pinceles de un color a otro se necesitan cartas de estudio con el icono de flechas que permiten, una vez por ronda, moverlos. Además, se pueden conseguir pinceles adicionales gracias a los beneficios de las cartas de estudio.

– Coger un diploma: Cuando la obra cumple los requisitos indicados se cogerá uno de los diplomas. Únicamente se puede tener un diploma de cada grupo de colores, aunque es posible descartarlos más adelante para intentar conseguir alguno de mayor puntuación.

3. Nueva lección.

Si quedaron alumnos en la escuela (jugadores que optaron por seguir formándose), el jugador inicial añadirá en la segunda fila un número de cartas igual al número de jugadores que queden en juego. Si tras esto, continúan quedando jugadores se añadirá una tercera fila de cartas. Cuando las tres filas del tablero estén llenas los alumnos restantes tendrán que tomar las cartas de las columnas restantes.

Se pasa el peón de Gran Maestro al siguiente jugador y comienza una nueva ronda.

El final de la partida tiene lugar cuando ocurre una de las siguientes situaciones:

– Se agota el mazo de cartas de Lección

– Uno o más jugadores tienen, al menos, once cartas en su pintura.

Se procede entonces al recuento de puntos, ganará el jugador que haya reunido mayor puntuación.

APUNTES FINALES DE KANAGAWA

Kanagawa es un juego de mesa de carácter familiar basado en una mecánica de «set collection». Presenta unas reglas fáciles de entender que te meten de lleno en la temática cuenta, además, con una importante toma de decisiones a la hora de planificar nuestras jugadas. Destacar la calidad de los componentes, con un tablero que se asemeja a las esterillas de bambú y unos peones de madera muy curiosos. La estética y los colores empleados son ideales para la temática del juego, aportando una gran calidad visual a las partidas. Esperamos que os haya gustado ésta reseña de Kanagawa.

 

Kanagawa (2016)
– Autor: Bruno Cathala y Charles Chevallier
– Ilustración: Jade Mosch
– Número de jugadores: 2-4 jugadores
– Duración de la partida: 30 min
– Edad mínima: 8+
– Editorial: Devir